NEURÓNIKA

NEURÓNIKA
¿Cómo escapar de la corriente continua de los Pixies? Los Pixies son crueles y elegantes. Emiliante dice que eso es puro pop con daño y Remo asiente.

jeudi 16 décembre 2010

Barcarola 2010

Las lunas


jamais réel et toujours vrai
-Antonin Artaud-


La mañana de un día que no importa
encontré una brecha en el cuerpo
del poema, esa boca
secreta,
escrita en un costado,
con que soñaron Swedenborg y Borges.
En mis propias brechas hurgué
y excavé y traduje.
Las esquirlas de sangre me abrazaron
y ahora vivo, soy, existo dentro,
encantado en la herida,
soñando luz de huesos, nervios, venas.
Cada día que pasa
me muero en una fiesta.
Cada día que pasa nazco en una palabra
maravillosa.
Bajo lunas de carne soy
tejido biológico
para un poema más que amanece y amanece.




Stars


Tenemos fe en el veneno. Sabemos dar nuestra vida entera todos los días.
-Arthur Rimbaud-


Todos los días das tu vida entera.
La das como quien da
por ganado su tiempo
y no regresa ya nunca a la muerte.
Quien vive como si la vida fuera
el encuentro salvaje, el veneno
fértil de una luz nunca vista
aprende a respirar en el lenguaje
de cobre de la flor de la mañana
y en el lenguaje azul
de las alturas sobre las cabezas
y en el lenguaje puro y enigmático
de la tarde que cae –nadie sabe
desde dónde– sobre la noche.
Todos los días das tu vida entera
como quien le hace al cielo
una ofrenda de estrellas extinguidas,
un sacrificio innecesario,
un altar increíble de palabras

(De Carmina)

mardi 8 juin 2010

anaïs y el amor


Anaïs Nin: “El amor jamás muere de muerte natural, sino que muere porque no sabemos reaprovisionar los manantiales que lo alimentan; muere a causa de la ceguera, de los errores y las traiciones. Muere de enfermedades y de heridas; muere por desgaste, por agotamiento, por oxidación, pero jamás muere de muerte natural. Todos los amantes podrían ser juzgados como asesinos de su propio amor.”

lundi 7 juin 2010

Lectura de poemas


New sensations!
Mañana martes, a las 20.30, leo poemas de Curvas en La Puerta Falsa (Murcia), junto a mis amigos Vicente Cervera y Antonio Aguilar. El recital lo organizan las alumnas de 5º curso de Filología Hispánica.

dimanche 18 avril 2010

Diamante



Atraviesa la red transparente de las personas, el mar de mesas vestidas de blanco, la elegancia fugaz de la noche, y sitúate en un rincón exquisito, en el coîn de table, en el kibutz del deseo. Busca tu perspectiva y tu intimidad, tu espacio vital y tus vías de escape, tu camino libre hasta la puerta, tu cercanía a los metros cuadrados en los que se baila. Busca una conexión directa, de banda ancha, con los camareros. Busca una luz que no te dé de lleno en la cara, que no te sitúe en el centro de la escena, pero que te deje estar así, encantado, anclado en esta hermosa bahía del restaurante. Mira por el ventanal las calles limpias de esta ciudad. Mírala a los ojos y aprende que aquella música que te latía dentro es ahora la música de este sitio.
Este es, sin duda, el mejor sitio de la ciudad. Abrieron El Iruña un día de octubre de hace tiempo. El neón vuela cerca del techo. Los camareros se mueven detrás de la ese líquida de la barra, como delfines en medio de un océano de noche. Lo único que puede pasar ya es que encuentres lo que buscas.
Acuérdate de los años en que vivir era habitar un huracán. Pero ahora descansa. Aprende que, como el vino tiene el color de la piel de la uva, el color de las cosas tiene un pulso íntimo que llega desde otro tiempo. El color de otra piel, tocándote sobre la mesa, te inaugura. Así inaugura la luz el milagro de los días.
Pones tus sueños en el filo de la copa que bebes, sosteniéndola con la arrogancia severa de un emperador romano. En ese mismo surco de cristal pones tus labios y dejas que el aroma, como una sangre nueva, vaya cuerpo adentro. Dejas también que esta sensación de paz, que traza el laberinto rojo de tus venas, inunde el rostro de la persona a la que amas. Y bebes con la tranquilidad y el placer con que se besa a una madre.
Ella bebe un trago y cierra los ojos. Cuando los abre, amanece en la ciudad. Aquella música de siempre sigue sonando mientras apuras la noche.
Acabada la cena, mírate en el fondo de la copa. Mira el fondo de la copa como si te miraras a ti mismo. Encuentra lo que estabas buscando y piensa que para llegar al centro de un diamante, sin romperlo, hay que ser luz. La misma luz que buscas es la luz que eres.

vendredi 26 mars 2010

Stephen Spender en Albacete. La luz y la agonía/ A. G. C.




Para Andrés Gómez-Flores y Ginés Cerdán Milla.

But the boy lying dead under the olive tree
Was too young.


Como recogen los lunáticos diarios que ese año veían la luz cada mañana, los primeros días de febrero de 1937 hacía un frío que pelaba en Albacete. Para entonces nuestra guerra civil tenía ya el color de una sangre irreversible.
En medio de todo ese frío, los soldados de un bando y otro se matan defendiendo las líneas invisibles de un frente invisible, buscan tabaco en los bolsillos de los que caen, gritan. El respirar trágico de los tanques en las vaguadas le pone su música al desastre. Un soldado silba desde el barro de las trincheras, muerto de miedo.
Uno de esos días, procedente de Madrid, llega al llano albaceteño el poeta inglés Stephen Spender. Deslumbrado por la luz cruda del invierno en el llano, descubre sobre el pellejo gris ocre de la Mancha las jaras heladas, los alcornoques duros y cristalizados del amanecer, las encinas escarchadas, la mínima naturaleza de un mundo que agoniza. En la umbría de los barrancos y los cerros hay aún un rastro de nieve.
Aunque apenas han aparecido Poems (1933) y Vienna (1934), Stephen Spender es un escritor conocido, filocomunista y punta de lanza de una nueva generación poética en Gran Bretaña, junto a Wystan Hugh Auden, Louis McNeice y Christopher Isherwood. Pertenece, por lo demás, al amplio grupo de intelectuales entregados a la defensa de la República española. La gran batalla contra los fascismos se ha iniciado en Europa. Las grandes conciencias del siglo, entre incrédulas y entusiastas, asisten a la ceremonia de una demolición anunciada.
Estos días sin nombre de 1937 Spender pisa España por cuarta vez. En 1933, ya había visitado Barcelona, el sitio más rojo y revolucionario en el que hubiera estado nunca. Cuatro meses antes del estallido de la guerra, en marzo de 1936, Barcelona sigue siendo inmensamente estimulante y para entonces ya conoce algo de García Lorca y del Romancero.
Ya durante la guerra, serán tres las estancias del poeta en España. En los primeros días de enero de 1937 sobrevuela el escenario, pasando por Barcelona, Alicante, Gibraltar, Tánger, Marrakech y, otra vez, Barcelona. Enviado por el Daily Worker, informa sobre el hundimiento en aguas del Mediterráneo de un buque ruso. Es ésta una incursión brevísima a la guerra y con una limitada implicación en el conflicto.
Enseguida, a finales de enero y principios de febrero de 1937, está de nuevo en Valencia y en Madrid. Es ahora cuando visita Albacete. En Valencia ha conocido a Ernest Hemingway y Manuel Altolaguirrre. Esta vez llega como corresponsal de un diario londinense y como responsable de las emisiones de la radio republicana de Valencia. Lo único es que ya no hay radio en Valencia.
Unos meses más tarde, Spender intervendrá en el Congreso de Escritores en Defensa de la Cultura, o algo así, ya en el verano de 1937. De este tiempo datan dos artículos suyos. Uno aparece en New Writing: “Spain invites the World’s Writers”; otro es escrito para el London Mercury: “A Communication: The International Writer’s Congress”.
Esta historia tiene tantas aristas como un diamante, tanta profundidad como el horizonte. En la llanura, como en el mar, es posible trazar el círculo del mundo de una sola mirada. A ese círculo pertenece una historia mágica y fatídica. Se puede decir que la escena se ha convertido en un laberinto de escritores. Malraux, Gustav Regler, Mijail Koltsov, John Cornford, Orwell, Máté Zalka, Altolaguirre, Alberti y María Teresa León, Hemingway, Julien Bell, Saint-Éxupery recorren los senderos de este jardín en llamas. Como cruce de caminos de la retaguardia, Albacete asiste a una densa reunión de palabras y hechos.
Desde el otoño de 1936 la ciudad es el teatro desde donde se representa el drama heroico de las Brigadas Internacionales. Por los distintos campos bulle una mezcla confusa de franceses, polacos, abisinios, yugoslavos, ingleses, alemanes, húngaros, suecos o norteamericanos. La ciudad entera se ve inundada por la entusiasta ola de los voluntarios extranjeros. En el Bar Machaco, al lado de mi casa, huele a rancio aceite de oliva. No falta el vino. Nunca –dirá Hemingway– fuimos tan felices como en estos días de la guerra de España. Aquí han venido a aprender –dice Camus– que es posible perder aun teniendo la razón.
El viaje que lo trae a Albacete tenía excusas audaces más allá de la defensa de la República. Virginia Woolf es una de esas excusas. Un sobrino suyo, Julian Bell, se ha alistado en las Brigadas Internacionales y la escritora pide a Spender que le ayude a encontrarlo. Bell morirá unos meses después en la batalla de Brunete. Con godo, lo más plausible es que nuestro poeta acuda al auxilio de su amigo y amante Tony R. Hyndman, quien en esos momentos, desengañado ya de la guerra, ha sido encerrado en Camp Lukacs, en Madrigueras, por desórdenes y por intento de deserción de las filas brigadistas. La ortodoxia de las filas no se rompe con versos ni con lágrimas.
A la busca de Hyndman, Spender pisa esta ciudad y se encuentra con algo en absoluto parecido a la imagen que de España tiene. El idealismo de Irving, Lord Byron o Rilke no cabe en este páramo. Albacete es un montón de casas viejas, del color del cartón reseco, con algunos edificios algo más altos en torno a la Plaza Mayor. El Alto de la Villa es un lodazal en el que hacen cola los brigadistas para entrar en los burdeles. Algunos bares completan la escena. Spender recorre estos harapos buscando a Hyndman. Es posible que lo encuentre en el Casino Primitivo. El amigo le llora unas pocas paradojas sobre sentimientos y política. Spender, que hace de intermediario con los mandos, no puede ayudarlo. Algo después, Hyndman se dará a la fuga con otro compañero brigadista y será detenido en Valencia. Devuelto a la realidad tosca de los pabellones y al miedo a las represalias, Hyndman llorará en calabozos y diarios su desdicha. Su credo republicano y libertario se ha roto en pedazos como una cerámica añeja. Le angustia pensar que, con la excusa de enviarlo al frente, en realidad quieran deshacerse de él.
La desgracia adopta las más enrevesadas figuras. La bondad se ha muerto en los labios de la guerra. Los fascistas, por ejemplo, llaman a André Marty “el carnicero de Albacete” por su promiscuidad a la hora de dictar órdenes de fusilamiento. Fusilar es su palabra favorita. Erótica del poder y la muerte.
Así es que, aburrido de vivir, Hyndman escribe cartas y un diario, algunos de cuyos pasajes más estremecedores pueden leerse en la autobiografía de Spender, Un mundo dentro del mundo. Sabemos que Hyndman no moriría en la guerra española. De hecho, sus pasos como escritor pueden rastrearse años después. En 1947, en Buenos Aires, William Shand y el poeta argentino Alberto Girri darán a la luz una compilación de Poesía Inglesa de la Guerra Española, con prólogo del ineludible Guillermo de Torre e ilustraciones de Demetrio Urruchúa. Entre esos poetas aparece el inglés. Muchos años después, en 1980, editado por Valentine Cunningham, se publicará The Penguin Book of Spanish Civil War Verse, donde Hyndman surge de nuevo. Otra aportación literaria será Jarama’s Front, inspirado en la experiencia dramática de la batalla del Jarama, donde sin más remedio participó. Su figura y su relación con Spender serán, años después, el eje vertebrador del controvertido relato Mientras Inglaterra duerme de David Leavitt.
Los otros protagonistas de esta nana ronca y salvaje no desaparecerán de la escena sin ruido. Junto a Lukacs, Regler intervino en la batalla del Jarama, y particularmente en la defensa del puente de Arganda, que inspiraría a Hemingway uno de los episodios centrales de la marea guerrera que palpita en Por quién doblan las campanas. Se sabe que algo después Lukacs y el alemán emprenderían un viaje en automóvil por tierras aragonesas y que un obús acabaría con la vida del general. El suceso causó gravísimas heridas al propio Regler, quien pese a todo seguiría luchando por la República hasta que la derrota se consumó.
Puede ser que, mientras Regler y Luckacs se mueven por tierras aragonesas, Altolaguirre y Spender estén en Valencia compartiendo una antigua versión británica de la Ilíada o que miren desde una ventana tiroteada la sinuosa depravación de la lucha. En 1939, con John Leman, Spender editará Poems for Spain. Después, traducirá los poemas y las canciones de Lorca. La guerra le ha cuestionado frontalmente la naturaleza de la poesía y el lugar del poeta en un mundo que agoniza. En el llano la luz y el frío siguen siendo brutales.
Muchos años más tarde, en una hermosa primavera murciana de principios de los 90, Stephen Spender volvió a España, invitado por el poeta José María Álvarez a su Fête de la Poesie. Su sola presencia nos ponía los pelos de punta.

mardi 17 novembre 2009

Lunátika

I

Elogio de los lunáticos. Nadie que haya habitado en Protágoras y en Novalis te dirá que a las montañas hay que subir.

II

No tengo miedo a nada. Este pudor en el que canto es el pudor del mago. He visto un ciervo pendiente abajo y era una legua de miel. He visto una abeja, sobrevolando mi casa, y eras tú, que acababas de pintar la habitación y que sólo querías ir a París.

III

Noviembre es el mes de las bicicletas. Ella era otra, era de otro tiempo. Le leía cartas que me había escrito, representaba con ella las jugadas de ajedrez de los cuentos de Borges. A aquella muchacha de entonces la encontré a mitad de un párrafo, en una novela de Cortázar. A través de su piel leía las cartas. Me escribía desnuda, desde la montaña, en el Tirol de los sueños austríacos. Cçomo no quererla como a un milagro. Viajé en tranvías y en subterráneos que transcurrían por su cuerpo como un agua desatada. La estuve buscando por debajo de unas costillas de titanio. Le hice el amor con la arrogancia de un pez que respira fuera del agua. Un pez que recita a Virgilio en danés. Era una joya. Era la serpiente más divertida del mundo de las hadas. Era el ángel de la mañana. Como una bestia de pelo largo y ojos de pordiosero, la miraba mientras traducía a Poe. La seguí por los ríos. Le comí la boca en la puerta del ambigú del Teatro Romea, en la Murcia de la inmensidad. La seguí por las plazas más amplias del universo, por las palmeras más altas, por los mapas. La seguí como sigue el jabalí la luna. Los jabalíes aman la luna como sólo los jabalíes la aman. Instinto, iniciático, revolución, tierra.

samedi 24 octobre 2009

Una discursividad superior



Ποίησις. Creación. La idea misma del hombre es poesía. Poesía animal. Hemos reservado para nosotros las pulcras etiquetas de homo sapiens, homo ludens, homo ridens, homo scribens, homo loquens. Sobre todo, ésta última. Hombre que habla, dotado de palabra, río de expresión. Que entre todos atributos humanos tenga un lugar de privilegio nuestra capacidad de hablar, y que no veamos con los mismos ojos los demás, muestra la importancia que concedemos a la palabra, una importancia radical, instintiva, inconsciente, real. La palabra es construcción y posibilidad, es el todo, el inicio de todo, la raíz, el cielo. No existe pensamiento fuera de las palabras (Louis Aragon). La palabra le da sus límites al mundo (Ludwig Wittgenstein) y nos crea. Para escribir a un hombre, hacen falta todas las palabras (Roberto Juarroz). Lo que somos es palabra que se vuelve hacia un ser de palabras, metahumanamente, metapoéticamente.

Jacques Lacan llega al límite. "Toda palabra tiene siempre un más allá, sostiene varias funciones, envuelve varios sentidos. Tras lo que dice un discurso está lo que quiere decir, y tras lo que quiere decir está otro querer decir, y esto nunca terminará a menos que lleguemos a sostener que la palabra tiene una función creadora, y que es ella la que hace surgir la cosa misma, que no es más que el concepto." Representa la palabra el orden simbólico, a partir del cual, los otros órdenes, imaginario y real, ocupan su puesto y se ordenan. Ostenta, por tanto, la palabra una función claramente creadora. Existe lo que podemos decir y, porque podemos decir, existimos.

En este orden de cosas, el instinto ilumina a Juan y le hace comenzar su Evangelio con el archiconocido texto: "In principio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum. Hoc erat in principio apud Deum. Omnia per ipsum facta sunt: et sine ipso factum est nihil, quod factum est: in ipso vita erat, et vita erat lux hominum: et lux in tenebris lucet, et tenebrae eam non comprehenderunt".

Hay, además, algo atávico en la idea que el hombre tiene de lo poético. Caótico y divino, pecado original, forma sublime del miedo, la desdicha, la impiedad, la clarividencia, el fulgor, el daño, la dicha, la Palabra es el primer atributo de lo humano, el atributo del que todos los demás penden, desde el que todos los demás son. Y la palabra poética -palabra anterior a la palabra- es el principio. Antes de la palabra hay una Palabra, de la que la palabra es apenas el atuendo material y conceptual. Si la palabra crea el mundo, quién crea a la palabra. Si para pensarnos, para hablar de nosotros, para hablarnos, nos valemos de palabras, ¿qué otra cosa somos sino palabras? Por supuesto, el secreto mejor guardado en Un mundo feliz de Aldous Huxley es la literatura de William Shakespeare, aquello capaz de hacer de un trozo de carne con ojos un hombre, un hombre libre.

Pero antes, es ancestral y genesíaco, inaugurador y primigenio lo que hemos de llamar "poético". Más allá del arte, trascendiendo el ámbito de la lengua y el lenguaje, la poesía ha de ser concebida como una realidad espiritual generatriz, el simulacro que ordena el simulacro del caos.

Estructura latente del mundo, que sólo existe desde ella, tela de araña de la existencia, de la realidad, del cosmos, cercana al juego, al delirio, a la iluminación, a la inconsciencia, a la transgresión, quizá la poesía sea primordialmente expresión. Expresión de una humanidad consciente de su dolor, maravillada por las tormentas, entregada a la seducción de las palabras, arropada al calor de un adjetivo. Expresión sin por qué ni para qué, magia, balbuceo de gozo, místico, panteísta, revelador, rebelde, expresión en sí, porque sí, iniciática.

Lo comunicativo es algo secundario y seguramente menos trascendente. La comunicación no es más que la rémora del fondo social en el que utilizamos el lenguaje, dirigido al otro, pragmática de la expresión, que se convierte en uso, intercambio, en reflejo, en ir y venir, en.

Ir a la poesía es desaprender a hablar, regresar al estadio inicial en que se fundó la palabra, a un mundo protoverbal, al mundo en el que el dios de las escrituras ni siquiera sabía hablar. ¿Cuándo empieza dios, el significante y el significado total, a hablar? ¿Era dios apenas un chirrido, un grito, el grito que el hombre ha ido puliendo, limando, expresando hacia la palabra?