[Para Laura Noccioli]
Spettacolo Firenze: el jazz, los jonkis,
la fachada de Santo Spirito en las sedas de Gucci,
la fuente donde los heridos beben,
los perros sobre el escenario de un concierto,
las columnas de mármol, los árboles frondosos,
junto a los setos y los santos, enamorado
de los puentes, las puertas, los mosquitos –cabrones–
y los pasos de peatones despellejados.
Viene la noche. Las torres de los campanarios
vuelan por la penumbra azul del aire.
En la plaza los heridos gritan “¡Domenico!”
mientras bailan al ritmo de la hierba.
Mis ojos grandes miran la ciudad,
la que eternamente se desencuentra.
Entre adoquines, brillantez y hastío
de siglos, me desencuentro yo y floto.
Si llego a la ciudad desde el abismo
luminoso de las cerezas, todo el paisaje
es un lienzo de agua. Todo pasa a mi lado
con el sosiego transparente de otro verano,
con la paz verdadera y el orgullo
de haber sido una vez inmensamente feliz.
(De Carmina, Nausícaä, 2012)
NEURÓNIKA
lundi 30 janvier 2012
mardi 13 décembre 2011
jeudi 8 décembre 2011
Una banda de Pieles Rojas en La Lisa


Unas palabras de El barco ebrio de Rimbaud: « Comme je descendais des Fleuves impassibles,/ Je ne me sentis plus guidé par les haleurs:/ Des Peaux-Rouges criards les avaient pris pour cibles ». Verdaderos Pieles Rojas, hombres incapaces de retorno, algas mecidas en su propia corriente, los pintores que hoy exponen en la nueva Galería La Lisa (Collado Piña, 10) deberían hacernos sentir orgullosos. Si miras bien, en cada uno de esos autorretratos hay una capa doble de piel: la piel del héroe que dentro de cada uno respira, como en un infinito baile con la posibilidad de ser más; la piel del hombre y la mujer que, cuando pisa la calle, lo hace siempre con un cuidado increíble, con una ternura y una gracia aprendida del canto no aprendido de los pájaros.
Albacete es hoy una ciudad de enhorabuena, una ciudad habitada por el fuego interno. Hoy como nunca. En el color viene escrito el idioma extranjero del que hablaba Marcel Proust. Los cuadros hermosos están escritos con una pincelada salvaje.
Oh, salve, Pieles Rojas: Poussins, Turners, Basquiats, Bacons del siglo XXI. Lo más parecido a habitar una ciudad por segunda vez es estar a vuestro lado, dejarse llevar al maravilloso mundo de la línea, el volumen, las formas. Las puertas de la percepción están abiertas. En los bolsillos de los dioses no caben ya más cuadros.
En esta muestra colectiva, bajo el sugerente título De Space Guachos, los pinceles están en todo lo alto. Los de pinceles de Barnés, Manuela, Chema López, Rei Fah, Serzo, Fernando López, los dos Talaveras, Javier Lozano, Mañas, Pareja.
Y Enguídanos, siempre el maestro Enguídanos, cómo no. Brindo por ellos.
mardi 8 novembre 2011
Amy/ Andrés García Cerdán

Lick your lips as I soak my feet
-Amy Winehouse-
Despertadme a las siete, por favor. Dejaré
que mi cuerpo se pierda una vez más
por las calles de un sueño que me llama
desde hace tiempo –voy desnuda y descalza
por el centro herido de una avenida,
es de noche y los taxis se detienen
en esquinas llenas de posters y contendedores de basura,
un gran árbol de flores blancas me da cobijo
bajo su sombra, dentro de su luz.
Es blanco nuclear
el rincón que mi cuerpo busca ahora,
cuando agonizo,
en el momento de perder las riendas
por el fuego y el éxtasis de Londres.
Mi cuerpo quiere el frágil desencanto
del edificio que está siempre a punto de derrumbarse.
Mi boca prefiere el oscuro lenguaje de los márgenes,
la profundidad de la voz del viento
en este infierno
donde, al menos, la radio está siempre encendida
y siempre suena a soul y a blues.
Dejadme dormir
un poco. Despertadme cuando el ruido
de la apisonadora haya acabado,
cuando hayan acabado este horrible estornudo de realidad
y este miserable puritanismo histérico
que convierte los huesos de los hombres
en papel de periódico
con que se envuelve el pescado podrido.
Despertadme cuando el presentador
de las miserias de este mundo haya reventado.
Con todas mis fuerzas deseo
que les exploten en la boca todos
sus putos reality shows
a esas sanguijuelas hijas de puta,
que han olvidado el lenguaje
y que han olvidado la verdadera cara de los ángeles.
Dejadme dormir. Solo un rato
dormir. Quiero lamerme los labios, ver en sueños
un mar de whisky de verdad,
entender hasta dónde,
hasta dónde se puede caminar en la tierra,
hasta dónde puedo pisar sin hundirme en el fango,
hasta dónde, sin que mis pies de estrellas
se claven en la mierda de los otros.
Esto es algo que se aprende:
el paraíso solo puede ser artificial.
En esa lejanía artificial
encontré las únicas ropas pulcras
y los únicos ojos transparentes del mundo.
Nada hay –nada hubo– bajo el cielo
digno de la pena absoluta
de ver bufar a los incrédulos,
a los tristes de corazón, a los estúpidos.
Y dejadme deciros
bajo este gran árbol de flores blancas
que os están enterrando vivos
y que, si alguna vez os preguntaran qué significa vivir,
os miraríais, unos a otros, atónitos y ridículos,
levemente idiotas,
y que no haríais nada: tan solo dejar de miraros,
devolver vuestros ojos a la televisión,
asistir como cerdos al momento
en que el mismo presentador hijo de perra,
en muy breves instantes,
estará hablando con desprecio, sin lenguaje,
de mis canciones, que nunca oirá,
y de mi muerte.
jeudi 3 novembre 2011
lundi 26 septembre 2011
La tierra y el betún en José Callado/ A.G.C.

Estupefacto ante el naufragio turneriano de la luz, ante el mar esfumado de la niebla, uno se atreve a pensar en el dios cuarteado que habita la piel de los cuadros de José Callado. Los estratos vivos se hacen carne de paisaje o de nada. Un árbol perdido en la estepa interior de Siberia, en el fin del mundo, te mira a los ojos como una perra feliz. El betún surfea a toda velocidad por las endiabladas escarpaduras del color: marrón, ocre, negro, marfil, blanco, verde muerto, amarillo roto. El betún se desliza oníricamente sobre un sedimento prerrafaelita, sobre un tiempo de limo. Los sueños y los ojos de quien mira son marrones. Hay una montaña en la que la imaginación es un fogonazo de tierra que fluye hacia los límites atmosféricos y pedregosos del fin del arte.
The soil and the bitumen in José Callado
Speechless before the turnerian shipwreck of the light, before the softened sea of the fog, one dares to think in the cut up god that inhabits the skin of Jose Callado's pictures. The alive strata become meat of landscape or nothing. A tree, lost in the interior siberian steppe, in the end of the world, looks at you in the eyes as a happy bitch. The bitumen surfs full speed for the devilish declines of the color: brown, ocher, black, ivory, white, dead green, torn yellow. The bitumen slips oneirically on a pre-raphaelite sediment, on a slime time. The dreams and the eyes of the one who looks are brown. There is a mountain in which the imagination is a flash of soil that flows towards the atmospheric and stony limits of the end of art.
lundi 11 juillet 2011
Paseo de los tristes/ Javier Egea

Paseo de los tristes
Entonces,
en aquella ciudad
o en la intuición primera, vaga, de su cuerpo,
el pensamiento aún flotaba en bucólicos careos,
en versos aprendidos sin historia
y no era posible amar
entre unas calles donde todo era sucio,
carne sin brillo,
cuando aún en el mar, la nube y las espigas
sin historia y sin tiempo, vanos,
estábamos durmiendo
o ignorando
esa gota de sangre que cuelga del amor
-su blanco cuello herido-,
ignorando la clase oscura en que nacimos,
sin consciencia de naves hundidas,
de rubios naúfragos,
condenados a vivir una historia perdida
de explotación y soledad, de muerte enamorada,
sin saberlo.
Y sin embargo,
entre los autobuses, el gentío,
en la dulce ignorancia,
fue creciendo una luz
que nos hizo sentir un crujido brillante
después que allí, en la sórdida pensión
donde siempre se asilan viajeros sin destino,
gentes oscuras,
en un lugar sin esperanza,
dos cuerpos se sintieron indefensos
sudando en el asombro de la primera felicidad.
19 de mayo
Existe una razón para volver.
6 de la madrugada de la calle Lucena
donde los basureros y el sereno
tenían su eterna cita
con el café con leche y el aguardiente seco,
adonde los borrachos concluían
la noche soñolienta del vino repetido.
19 de mayo. Pensión Fátima
en donde la pregunta del abrazo desnudo
supo al fin el porqué de tanta lucha,
la clave del sudor sobre las sábanas,
y la virginidad redonda, amanecida,
reconoció la llave de su casa madura,
con una verde mano le puso rumbo exacto
y la llevó a su centro
y siempre siempre siempre
nació allí la tormenta del esperado amor
como un racimo.
¿Quién hubiera pensado
que la 3ª planta,
la habitación oscura,
el urinario sucio,
las hojas del diario clavado en la pared
y la maceta artificial,
el plástico
de las flores chillonas,
iban a ser testigos
de aquel incandescente poderío,
de tanta luz sin freno,
de aquella tempestad acribillada?
Después de tantos pájaros
persiste en los teléfonos del aire,
en alta mar aún vive
y es el regreso un tramo de la vida.
Existe una razón
para volver a la ciudad del gozo,
a la pequeña aldea de la pensión barata
y las comadres
raídas en la esquina.
Existe una razón
para aquella manzana de casas apagadas,
para una turbia calle
que fue la geografía de mi primer amor,
el mapa donde tuvo mi gran pasión su cuna.
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