NEURÓNIKA

NEURÓNIKA
¿Cómo escapar de la corriente continua de los Pixies? Los Pixies son crueles y elegantes. Emiliante dice que eso es puro pop con daño y Remo asiente.
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jeudi 7 février 2008

Ele, elle, eme, ene/ Andrés García Cerdán



A veces sueño que llamo gratis en todas las cabinas. Otras veces estoy clavado en la cama y escucho sin cesar “Lucha de gigantes” de Antonio Vega. Amores perros. A menudo lo que sueño es que saco la leche del microondas y se ha derramado; luego se me cae al suelo el nescafé. Otras veces en verdad me asusto porque me hablan los gatos en sueños, disputándome la propiedad de una pequeña planta de marihuana que ha nacido con los primeros rayos de marzo. Ayer, sin ir más lejos, soñé que traducía poemas de August Strindberg con facilidad, que todo salía de mi diccionario como reclamado por un instinto sobrenatural y venía a dormir a mi cuaderno de versiones.
Los sueños son intrépidos paseantes y tienen el ámbar de la mermelada de arándanos. En su ir y venir por la madrugada sé que me siguen y sé que en ninguna dirección puedo huir. Ni despistarlos simplemente, ni dejarlos atrás al borde de un callejón, en una esquina atestada de basuras, al pie de una acacia. Quizá mis sueños no sean míos. Tal vez sean los sueños de otro que sí los ha despistado, que ha conseguido desembarazarse de ellos y que sin compasión ha sabido vivir sin su presencia nocturna y nupcial, sin su agonía azul, sin su entusiasmo negro, fuera de órdenes, fantástico, puro y prístino. Siendo los sueños de otro, lo que hago es reciclar, ponérmelos aunque sean dos tallas más pequeñas. Vestido con mis sueños prestados voy. Ah de los sueños decepcionados porque alguien no ha sabido reconocerlos, aprovecharlos, y no hay más remedio que echarse a las calles, como perros hirviendo y solos, a la caza de un dueño de alquiler. Ahí están, sombras en los portales, camuflados para que nadie los vea, para evitarse la vergüenza de ser reconocidos cuando saltan. ¡Oh pobre del que va despistado por la vida sin temor a su vida onírica, sin preocuparse de extremos, sin creer siquiera que puedan los gatos hablar o darse las cabinas sin precio!
Con toda seguridad estas palabras son un sueño. Empezaron en la letra ele de mi agenda sueca y ya van por la eme, a punto de entrar en el puerto franco de la ene, donde viven los noes, los nadies, los ningunos, los nuncas. Creo que quieren llegar hasta allí y comenzar de cero otra vez su traducción, su amor, su incesante persecución de realidad.
A lo lejos, en el seno de un silencio de sepulcro, rodeados de nieve, mis sueños empiezan a oír una música. Este rumor lejano, esta melodía interna, plácida, dócilmente cruje a horcajadas de la ola nocturna. Parece que se escuchan los primeros versos: “Lucha de gigantes convierte/ el aire en gas natural/ un vuelo salvaje advierte/ lo cerca que ando de entrar/ en un mundo descomunal/ donde nadie oye mi voz...”. Los primeros granos de café molido se van derramando sobre el suelo de la cocina. Parece que alguien tradujera por mí el principio de “Ur sömngárnätter” de ese loco Strinberg.

1 commentaire:

Anonyme a dit…

......lo que escribes es...no se pero m encanta jeje un saludo andrew