NEURÓNIKA

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¿Cómo escapar de la corriente continua de los Pixies? Los Pixies son crueles y elegantes. Emiliante dice que eso es puro pop con daño y Remo asiente.
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dimanche 13 janvier 2013

Instinto: Enguídanos, Fernández, García Cerdán (A.G.C.)




UNO. La esfera del arte en el mundo del siglo XXI es una esfera de perdición. Ni siquiera es una esfera: es un embudo, un cono por donde se precipitan, bruscamente se filtran, amalgamadas y ambiguas, las propuestas artísticas del que se ha vendido al sistema en toda su vileza o del que solo se atreve a hablar en privado, por miedo al qué dirán, a la lluvia de palos. Al menos, en privado uno experimenta la ilusión de ser libre. El cáustico chirrido continuo de nuestra civilización ha hecho del ruido su asiento y su dogal, y nos ahoga y nos constriñe. Contra esa contaminación, contra ese alrededor infectado, nos pronunciamos aquí. El tráfago de acontecimientos macabros a nuestro alrededor es el maná de cada día: se le sirve frío al pueblo en horas de máxima audiencia. El olvido de la memoria en que ardíamos o pudimos arder es flagrante: se entierra bajo metros cúbicos de hormigón. Son infatigables las maniobras, las estrategias del poder por desnaturalizarnos, deshacernos, convertirnos en harina en el molino imparable del dinero. La desgracia es el mejor argumento político. La oscura sangre de quien no tiene nada, del que apenas es nada engrasa los ejes del carromato vicioso del progreso. Es muy largo el desaliento con que arrastramos la piedra una y otra vez, arriba y abajo, como Sísifos sin fuerzas, como Prometeos encadenados, como estériles Narcisos, como Licenciados Vidriera lapidados, como Ofelias de los desagües, como Cobains del vicio. Al menos, en privado experimentamos la ilusión de ser libres.

DOS. Del desprecio surge esta obra. Del desprecio que produce un pensamiento cada vez más lineal y más estéril. El pensamiento que se impone a las masas obedece a un discurso adocenado, vulgarmente mediático: obedece a una megafonía subyugante, amenazadora. Acertó George Orwell con esa supervisión prosaica y malsana que predecía para el futuro del planeta. El gran hermano que sobrevuela la polis es superficial, esclavista, déspota en su inanidad. Así, de la angostura y del asco surge esta obra poética y visual a tres bandas: Enguídanos, Fernández, García Cerdán. De la falta de oxígeno. De la perdición. Como atalaya desde la que reiniciar el sistema, como antisistema, defendemos una sinergia interartística, una especie de sinestesia plástica, visual, emocional, que recoja nuestra actualidad privada, la validez de lo íntimo, y que sea el beso en la boca que necesitas.

TRES. En la obra de Nietzsche o Cortázar, de Wagner o Stravinski, de Rimbaud o Leonardo, late con toda su intensidad la busca de una obra de arte total. Una obra de arte en que se consumen las múltiples posibilidades artísticas, intelectuales, religiosas del hombre. Una obra en que convivan, desde la poiesis, las disciplinas y extensiones del homo artisticus. A ello se entregaron con un empeño que los llevó al límite último de los abismos. Se dieron en cuerpo y alma al hallazgo de ese aleph o punto mítico en que confluyen todos los puntos del universo espiritual; se dieron al hallazgo del kibutz del deseo, que rinde la eternidad; se dieron al hallazgo de la mónada o la unidad cósmica. En sus vidas y en sus obras, el arte total aspira a ser arte de la totalidad: expresión total del hombre y del mundo, en todos sus atributos, en todas sus dimensiones racionales e intuitivas, sin exclusiones, a conciencia.

CUATRO. Aporía. Simploké. El cuadro llama a la verdad en la percepción de la belleza del mundo por su nombre real. La fotografía atrapa las lisérgicas ondas de luz en un balde lleno de noche. El poema se retuerce entre los pliegues y las savias del laberinto vital y cantar la luz de la mañana, el ocaso de la civilización, la aventura humana. En INSTINTO, la literatura, la pintura y la poesía fluyen libremente por los vasos comunicantes del pensamiento crítico. Guiado por similitudes, correspondencias y afinidades, el recorrido es plural, poliédrico, híbrido, absolutamente oblicuo. Desde una perspectiva sesgada nos acercamos al conocimiento. Hacemos de la contradicción una forma de consanguinidad, de lo absurdo una coherencia, de la ambigüedad una certeza.

CINCO. El instinto

SEIS. Orfeo. Basquiat. Balthus. Mapelthorpe. Leopardi. Rauschenberg, Baudelaire. Bansky. Cravan. Celan. Lucien Freud. Woolf. Hirst. Alberto García Alix. Riky Dávila. Lautréamont. Sófocles. Giacommetti. Stevens. Modigliani. Luicen Freud. Warhol. Baudrigan. Doisneau. Miller. Bacon. Vallejo. PeCasCor. Kappa. Schopenhauer. Wittgenstein. Van Gogh. Shakespeare. The Who. Cioran. Kavafis. Picasso. Ajmatova. Cervantes. Aragon. Prévert. Boronali. Dylan Thomas. Stevenson. Pound.

SIETE. La belleza y el caos. Intervenir en esa totalidad desde el aguijón individual, clavar el arpón en los ojos del sistema, torear ese sistema ciego, dejar caer el ancla en los sueños para que nuca más se vayan, para amarrarnos como Ulises a ese mástil altivo.