NEURÓNIKA

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¿Cómo escapar de la corriente continua de los Pixies? Los Pixies son crueles y elegantes. Emiliante dice que eso es puro pop con daño y Remo asiente.
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lundi 26 septembre 2011

La tierra y el betún en José Callado/ A.G.C.




Estupefacto ante el naufragio turneriano de la luz, ante el mar esfumado de la niebla, uno se atreve a pensar en el dios cuarteado que habita la piel de los cuadros de José Callado. Los estratos vivos se hacen carne de paisaje o de nada. Un árbol perdido en la estepa interior de Siberia, en el fin del mundo, te mira a los ojos como una perra feliz. El betún surfea a toda velocidad por las endiabladas escarpaduras del color: marrón, ocre, negro, marfil, blanco, verde muerto, amarillo roto. El betún se desliza oníricamente sobre un sedimento prerrafaelita, sobre un tiempo de limo. Los sueños y los ojos de quien mira son marrones. Hay una montaña en la que la imaginación es un fogonazo de tierra que fluye hacia los límites atmosféricos y pedregosos del fin del arte.




The soil and the bitumen in José Callado
Speechless before the turnerian shipwreck of the light, before the softened sea of the fog, one dares to think in the cut up god that inhabits the skin of Jose Callado's pictures. The alive strata become meat of landscape or nothing. A tree, lost in the interior siberian steppe, in the end of the world, looks at you in the eyes as a happy bitch. The bitumen surfs full speed for the devilish declines of the color: brown, ocher, black, ivory, white, dead green, torn yellow. The bitumen slips oneirically on a pre-raphaelite sediment, on a slime time. The dreams and the eyes of the one who looks are brown. There is a mountain in which the imagination is a flash of soil that flows towards the atmospheric and stony limits of the end of art.