NEURÓNIKA

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¿Cómo escapar de la corriente continua de los Pixies? Los Pixies son crueles y elegantes. Emiliante dice que eso es puro pop con daño y Remo asiente.
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jeudi 3 mai 2012

Sobre los chiringuitos de la playa/ A.G.C.

Las dos cosas que más me gustan en el mundo son la poesía y las vacaciones, de ahí que el disgusto que tengo desde hace unos meses sea indecible, esto es, inefable. Se me quedan cortas las palabras. Se me acaban los mares cuando pienso lo que escuché: por decreto, como se hacen estas cosas, aplicando a rajatabla, sin piedad, no sé bien qué nuevas leyes de costas, decidieron cargarse los chiringuitos de la playa, su luz y su hermosura. Un segundo después escuché a una senadora explicar a gritos que la poesía no arregla las cosas. De inmediato a alguien de una tertulia se le ocurrió decir, con todo el desprecio de que era capaz, que había cosas que no se las creían ni en Albacete. Más allá de las etiquetas, que constriñen lamentablemente, me gusta lo de “poesía albaceteña” por lo que tiene de salvajismo intelectual. En los tiempos que corren –habría que decir que lamentablemente corren– pronunciar la palabra “poesía” debería considerarse como un insulto, como un hachazo antisistema, como una provocación traicionera. Pronunciar en voz alta “albaceteña” es, sin más remedio, el caos, la profanación del lenguaje, la reivindicación de lo que no debería haber existido nunca. ¿A quién se le ocurren barbaridades así? En verdad que habría que tener a estos señores que se hacen llamar y que son llamados poetas como la escoria más peligrosa, más radiactiva del planeta. Si son de Albacete, apaga y vámonos. Y, sin embargo, queridos míos, ahí están esos poetas. No los he visto robar fondos reservados, no los he visto holgazanear tras su mesa de despacho, no los he visto fardar de coche oficial, no los he visto gastarse 15.000 euros del ciudadano en putas, farlopa y vacaciones en el Caribe, no los he visto joder al personal como por arte de magia, no los he visto burlarse de los ciudadanos de a pie, no los he visto suprimir los pocos bienes sociales que teníamos, no los he visto acogerse a esa inmunidad total que es la crisis a la hora de reventar las familias, las vidas y los presentes de todos nosotros. En algún sitio he leído que el poeta flota como una llama sobre el lodazal. Depende. Si el lodo llena hasta los topes, por los cuatro costados, la habitación, el poeta es una llama en medio de la mugre, chupando mierda, brillando con una vela marrón entre los escombros apestosos de las instituciones políticas. El día en que me enteré de que quitaban los chiringuitos de las playas algo dentro de mí agonizó y murió doblemente: el poeta y el mar. Ese fue para mí el Día de la Pesadumbre Mundial. Y me acordé de Goya, de León Felipe, de Noam Chomsky y de Pedro Casariego Córdoba. Y pensé que estamos gobernados por subnormales y canallas y que hacen política para subnormales y canallas. Y pensé que el sentido común está en paradero desconocido. Y pensé que esta libertad de que gozamos es una mierda de libertad fantasma. Que nos han vendido a las multinacionales, las bolsas y los putos mercados. Que nos han vendido a la idiocia y el mal gusto. Que nos han convertido en los esclavos más esclavos de la historia. Que eso de democracia es un espectro que se come la comida de siete. Que nos han traicionado muy profundamente. Que se aplican en robarnos sistemáticamente desde que nos levantamos hasta que nos acostamos: luz, teléfono, gas, hipotecas, comisiones bancarias, subidas de tabaco y alcohol, zonas azules, verdes y rojas, … La gran reforma del sistema sanitario se traduce en que no les pagarán las operaciones de varices a las abuelas. Y pensé que los gobiernos de España nos han miserablemente vendido una y otra vez, que están en connivencia con la sangre del capitalismo caníbal. True blood! para quienes chupan nuestra sangre huérfana por el placer vicioso de chupar. Chupan y chupan todos los días. Si te revuelves un poco o te rascas en la quemazón anestesiada de la herida aplican el reglamento: 2x2=5. Su reglamento. El día en que dijeron que prohibían los chiringuitos de la playa, que los iban a demoler, quise que a los gestores de la idea les reventaran las pelotas. No nos quitan el chiringuito: nos quitan lo muy poco que nos han dejado para disfrutar. Los únicos 15 días de vacaciones, el palmito de arena de playa donde cae una lágrima de cerveza, la magra con tomate que consumimos en cuclillas, al lado del cuñao y de la suegra, en una costa atestada de bichos como nosotros. ¿Y quitan el chiringuito? Habría que volver a alzar una buena horca en el centro de España. Ya no hay más solución que cepillarse a esos cuatro desgraciados que no se reconocen en lo ridículo ni en el daño que les hacen a estas pobres alimañas que somos los demás. Ellos siguen ocupados en su negocio de transporte de animales vivos. Nosotros nos escapamos por la puerta de atrás.

1 commentaire:

mcsantillana a dit…

cuanta razón¡ que se oigan más voces contra tantos despropósitos, desatinos, dislates y disparates..